Anécdota
ARANXA GARCIA
Hace
tiempo salí con un amigo en bici a “Las Carnívoras” una carretera llena de
víboras, espinas y animales peligrosos y feroces ubicada en San Felipe.
Sinceramente pensé que me iba a caer e
iba a ser devorado por los animales, pero no me paso nada porque llevaba mi
pulsera de la luz, la cual brilla demasiado y hace que los peligros se alejen.
Al
regresar pasamos por una obra en construcción, por ahí había un tope, pero no
lo vi, porque iba muy contento por mi gran hazaña. Por la velocidad a la que
iba, lo salte creyendo que no me pasaría nada y que seguía con suerte, pero a
la hora de caer, caí mal y la súper llanta delantera se soltó, el volante me
pego en el estómago y caí, mi súper pulsera no me ayudo esta vez. Mi amigo
regreso por mí ya que los ayudantes de la construcción se empezaron a reír de
mí. Logre reparar la bicicleta con ramas que conseguimos mi amigo y yo y la
deje como una obra de arte, pero desafortunadamente ya me había raspado toda la palma der mi
hermosa mano, por lo que le regreso fue difícil pero, no imposible.
Al
día siguiente entraba a la preparatoria y al llegar todos vieron mi mano
raspada y pensaron que era un lunar.

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