Anécdota
Ismael Alejandro Julián Rasgado 304
Una tarde sin ninguna razón a mi padre se
le ocurrió hacer un viaje sorpresa hacia Huatulco ya era noche y a pesar de
ello todos aceptamos muy felices, en cosa de unos 15 minutos arreglamos
nuestras cosas y todo lo necesario para el viaje.
Salimos con una gran sonrisa la cual duro
muy poco tiempo ya que mi hermano y yo nos quedamos dormidos después de un
rato, cuando sentimos ya estábamos en Huatulco apenas iba a amanecer y
estábamos tan emocionados por ver como salía el sol de entre el mar, llegando
cerca de la playa dejamos el caro a un lado y nos fuimos corriendo a ver el
amanecer… fue impresionante ver como un punto rojizo salía dentro del mar y el
cielo. Más tarde ya estando como a las 11:50 estábamos comiendo y probando
muchos de los platillos de los restaurantes frente al mar platicando de cosas
familiares en fin pasándola muy bien.
Más tarde mi hermano en la orilla de la
playa diviso una banana y nos propuso a todos subirnos pero mucho más lejos de
lo normal todos aceptamos con gusto sin
saber lo que ocurriría… mi hermano y yo fuimos corriendo a decirle al señor ,
mis padres también y nos subimos los cuatro muy contentos .
Todos sentimos algo de angustia cuando arranco
el señor. Al principio vimos como poco a poco se alejaba de la playa y de las
miles de personas que estaban por ahí cerca, cuando el señor empezó a subir la
velocidad comenzamos a sonreír por cómo se sentía y a la vez miedo por si
nos caíamos le gritábamos más fuerte¡¡ más fuerte ¡¡¡ cuando de pronto en un
abrir y cerrar de ojos ... PUM ya
estábamos dentro del agua sentí un gran temor ya que en ese momento me estaba
ahogando comencé a buscar a mis padres
no los encontraba por ningún lado me empecé a angustiar y comencé a llamarlos
escuche a mi hermano y nade para hallarlo gracias a dios lo encontré y juntos
llamamos a nuestros padres ,escuchamos la voz de mamá que estaba junto a
nuestro padre en ese momento termino mi angustia y nos sentimos muy felices ya que venían
nadando hacia nosotros todos nos abrazamos y no sabíamos que hacer o como
llegar a la playa.
Poco después llego una lancha pero mi padre
no se quiso subir y decidió irse nadando, mi madre mi hermano y yo si aceptamos
subirnos cuando nos dimos cuenta era el mismo señor de la banana que venía en
nuestra búsqueda con otro lanchero le reclamamos por habernos dejado hay y nos
explicó que ese era el riesgo de irse más allá de la playa comenzamos a
entender todo, nos relajamos un poco y ya como a la mitad se subió mi padre y
así llegamos todos juntos a la playa.
Llegando nos bajamos y sentimos un gran
alivio le dimos las gracias y nos fuimos a sentar dentro del restaurante y
terminamos de comer. Comenzamos a hablar del incidente y lo que sentimos cada
uno de nosotros… al terminar de escuchar
a cada uno, nos dimos un gran abrazo y nos fuimos al centro un rato para
comprar algún recuerdito y comer más tarde y así después irnos de nuevo a casa
con una historia nueva que contar en un futuro.

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