Anécdota
DIEGO ROJAS
MALDONADO
Érase una vez un domingo cualquiera pero para
Alejandro Lázaro era un día muy especial, a él se le ocurrió la idea de pegarle
posticks en la puerta de la casa de una
amiga muy especial.
Llego a la casa a las 7:00 p.m. Se apuró a pegar los posticks y en los
papelitos decía que la quería mucho y que le gustaba en eso se acordó que su amiga lo había invitado a verla
bailar en plaza del valle, se apuró a llegar a plaza del valle, llego a las
8:00p.m. Exactamente cuando ella estaba
bailando él se quedó impresionado con su
belleza.
Al acabar el baile se vieron pero ella no sabía nada
de los posticks, él la acompaño a su carro, se despidieron y se fueron los dos.
A la media hora ella le mandó un mensaje de que le
había gustado mucho la sorpresa, y cuando él lo leyó se quedó como en shock
porque le respondió con un mensaje y se sintió muy bien consigo mismo.

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