CUENTO
Por:
Ismael Alejandro Julián rasgado
Había una vez en una selva de Sudamérica un pequeño
camaleón muy bonito perfecto en cada aspecto aparentemente, pero no era así
este pequeño camaleón, tenía un problema el cual no le permitía relacionarse
muy bien con todos los demás de esta selva.
Él no podía
cambiar de color, todos sus amigos habían huido ya que al no poder hacerlo, el
representaba una gran amenaza para todo aquel que estuviera cerca de él. Los
depredadores lo localizaban en un instante ya que su color natural era blanco muy llamativo y
el de todos los demás verde y constantemente cambiaban de tonalidad, este camaleón
se llamaba “Osteosito”. El ya no aguantaba más su vida se sentía muy miserable
al no poder encontrar ningún amigo y estar siempre solo, un día en el cual
planea terminar con su sufrimiento en un rio. Se encontró con una rana la cual
lo detuvo de aquella barbaridad, al salvarlo ella comenzó a calmarlo y poco a
poco le fue contando su terrible historia, la rana muy compadecida de él le
explico que no todo tenía que terminar así, que en la vida no todo es
felicidad, que uno no elige como nacer, con que dones y con qué defectos. El
camaleón comenzó así a entender y a tranquilizarse tras haber escuchado a
aquella rana tan sabia.
Aquella rana se
llamaba Rafael y está a su vez invito al pequeño Osteosito a acompañarlo a
su hogar para presentarle a todos sus amigos, Osteosito muy dudoso acepto y de
camino se fueron platicando de muchas cosas, poco a poco se fueron alejando del
hogar del pequeño camaleón, sin darse cuenta ya estaban muy muy lejos,
habían llegado a un pantano el
cual era un lugar muy diferente de donde
vivía el pequeño camaleón, todos los animales que hay habitaban eran
muy amables, divertidos y se llevaban
la vida muy tranquila no se preocupaban
por nada, el tiempo hay no
importaba.
Llegaron a una taberna en donde estaban todos los
amigos de Rafael. Eran ranas, sapos, y algunas lagartijas, Rafael pidió un
momento de silencio para presentarlo ante todos y ahí todos aquellos de la taberna se quedaron
en silencio y en poco rato lo recibieron como uno de los suyos.
Osteosito al final y sin saber el porqué, se sentía en
casa a pesar de que apenas había conocido tales animalitos, ellos presentaron
una canción el cual era como un himno en esa taberna, al concluir la canción
entro una ranita avisándole a Rafael que había problemas en una parte del
pantano –“eran las ranas exiliadas”- las cuales querían tomar lo que según
algún día les perteneció. Rafael alisto a sus compañeros y le pidió al pequeño
camaleón que los acompañara pero que al llegar ahí se defendiera como pudiera,
el pequeño camaleón aceptó de inmediato lo cual causo una enorme sonrisa en
Rafael.
Muy apresurados se fueron de la taberna, todos armados
de valor y al llegar ahí se dirigieron con su líder el cual tenía por nombre
Fester. Este les respondió de una manera muy agresiva y entonces se armó una
gran batalla campal entre todos los animalitos (ranas, sapos y alguna que otra lagartija)
Osteosito algo tardado en reaccionar se abalanzo en contra de los contrarios
luchando con mucho valor y entusiasmo.
Lograron vencerlos pero al finalizar, Fester y los exiliados juraron
volver para vencer y hacerles pagar por todos aquellos años de sufrimiento,
todos los amigos de Rafael celebraron de nuevo en la taberna, Rafael le agradeció mucho al pequeño Osteosito
por haberlos ayudado y por el valor que
había tenido al enfrentarse contra ellos, Osteosito le dio las gracias por
haberlo salvado anteriormente y le explicó que se sentía en su hogar y con unos
amigos maravillosos los cuales no lo juzgaban por su color o apariencia. Así
llegó a su fin ese día tan grandioso para aquel pequeño camaleón blanco y el
simplemente se durmió en la rama un árbol.
A la mañana siguiente todos se levantaron y al levantarse el pequeño camaleón, lo fue a visitar Rafael diciéndole que tenían
muchísimas cosas que hacer como ir a pasear por toda la selva junto a sus
nuevos amigos, él se alegró muchísimo después de escuchar esto e inmediatamente
aceptó, ese día pasearon por casi toda la selva. Así pasaron muchísimos días en
aquel pantano y en la selva también.
Una vez en que Osteosito estaba descansando y
recogiendo un poco de comida se encontró con una muy hermosa camaleón hembra,
ambos cruzaron las miradas y Osteosito comenzó a hablarle. Primero se hicieron
muy buenos amigos y así pasaron los días y meses hasta que se hicieron novios.
(Para ese entonces Osteosito había cambiado completamente, él se sentía muy seguro
de sí mismo ya no se sentía el mismo de antes al que le importaba lo que
dijeran los demás por su color por su
actitud y demás, se había vuelto la mano derecha de Rafael y era un líder
dentro del pantano.)
Todo ahora era felicidad Osteosito tenía una pareja
unos buenos amigos y un lugar en el que se sentía como en casa, todo era
felicidad, pero como en todo cuento los malos volvieron a aparecer amenazando y
destruyendo casi todo dentro del pantano, aprovechando que un día había salido
Rafael, Osteosito y sus amigos.
Al regresar al pantano lo encontraron todo destruido y
Osteosito no encontró por ningún lado a su novia, una viejecita rana le conto
que Fester y sus amigos se la habían llevado, el en seguida se alistó para ir a rescatarla le pidió a Rafael y a los
demás que lo ayudaran a recuperarla, por su puesto, todos dijeron que si al
instante más sin embargo le dijeron
también, que donde Vivian todos los exiliados era un lugar muy obscuro
tenebroso y a la vez peligroso, este lugar se encontraba bajo tierra en las
raíces de un árbol muy viejo. Sin pensarlo más se dieron a la tarea de
recuperarla y emprendieron su viaje, tardaron aproximadamente un día y medio
sin parar para llegar hasta donde se encontraban Fester y los exiliados.
Al llegar al lugar todos se alistaron para la gran
contienda, el pequeño camaleón se armó de valor
y reto a muerte a Fester el sapo, el cual había hecho prisionera a su
bella novia Andrea, Fester respondió al
ataque con agresividad y así comenzó una gran batalla en el fondo de la tierra
que continuaba hacia un infernal abismo.
Al principio todo marchaba bien para el pequeño
camaleón pero de pronto todos los exiliados se lanzaron contra el
inmovilizándolo por completo, Fester
arremetió brutalmente y cuando estaba a punto de lanzarlo al abismo surgió
Rafael de la nada y logro salvar a su gran amigo empujando al abismo a Fester.
Una vez más le había salvado su amigo inseparable dándole aliento para poder rescatar a Andrea pero esta alegría no duro
por mucho tiempo ya que uno de los exiliados tomo por sorpresa a Rafael
llevándoselo consigo al abismo infernal, Osteosito no pudo hacer nada más que
ver caer a su amigo en aquel abismo sin fin, recordando las palabras de Rafael
termino de rescatar a Andrea venciendo a todos los exiliados y logrando su
propósito regresando al pantano con sus demás amigos.
Al llegar al pantano juro que nunca más los exiliados
volverían a poner un pie en el pantano, todos aplaudieron y a la vez Osteosito pidió
un momento para orar por su gran amigo Rafael el cual había muerto por salvarlo
por segunda ocasión, el pequeño camaleón explico y conto su historia de cómo lo
salvo de aquel rio en el que hubiera muerto si no hubiese sido por Rafael.
En ese momento todo los animalitos del pantano se
sorprendieron al ver que Rafael estaba vivo ya que había logrado sostenerse de
una pequeña raíz y logado subir aquel abismo , él estaba parado atrás de Osteosito, al notar su
presencia este se alegró muchísimo al verlo y todos comenzaron a aplaudir por estos dos
grandes amigos. Así paso el tiempo y
todos aquellos animalitos vivieron muy felices y tranquilos en aquel pantano.
Osteosito fue muy feliz a lado de Andrea y esta historia se quedó guardada en
las memorias de todos los animalitos del pantano y la selva conociéndose como
EL GRAN CAMALEÓN BLANCO Y LA RANA.
FIN

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